VALLE DEL MOSELA,ZELL

Con 6000 habitantes, Zell es un pintoresco pueblo a orillas del rio Mosela eminentemente vinícola. Con un paisaje de una belleza increible invita al viajero a relajarse, a desconectar, a disfrutar en un lugar donde parece que el tiempo se detiene.  Zell no es un lugar, Zell es un estado de ánimo

Aterrizo en Frankfurt Hahn, recojo el coche de alquiler en el mismo aeropuerto y mi primera parada la hago en este precioso y pequeñito pueblo asomado al rio Mosela donde pasaría las cuatro noches durante mi escapada por el Valle del mismo nombre (25minutos en coche).

 

La señora del Gastehaus, Gastehaus Zeller Altstadt  (hostal, en alemán), me esperaba y super amable me condujo a la que iba a ser mi habitación, un sitio que recomiendo a todos ya que ofrece todas las comodidades necesarias para hacer de una corta estancia un recuerdo agradable, además de estar muy limpio todo y muy bien ubicado para ir visitando toda la zona.

46 euros habitación doble por noche

Al dia siguiente había planeado la visita al Castillo de Eltz , no sin antes pasear por Zell un ratito de camino hacia algún lugar donde poder desayunar…

Lo primero que hice fue pararme a contemplar por primera vez el rio Mosela y la vista tan chula que me ofrecía desde donde me encontraba. Había un poco de niebla y el Sol estaba escondido lo que hacía que el lugar tuviera aún más encanto.

Ya pude ver el primer barquito de los muchos que transitan el Mosela y te permiten desplazarte a otros pueblos colindantes o bien te ofrecen un paseo turístico por la zona.

En el embarcadero hay siempre letreros con los horarios y las tarifas, con lo cual si alguien quiere ir haciendo la visita de esta forma, no tiene ningún problema.

Paseando ya percibes que estás en una zona vinícola porque te encuentras a cada momento con chismes  😉 como este que imagino que son las antiguas maquinarias donde almacenaban o fabricaban el vino, adornados de flores y en la puerta de las tiendas muchas botellas de vino, por supuesto Riesling, que es la variedad que en esta zona se fabrica.

Lástima que en el avión no me permitan llevar una botellita de vino Riesling porque la verdad que me encantó  😳

Buscando un lugar donde desayunar me dirigí a la calle principal, aunque aquí no tienes muchas elecciones de calles ya que es un pueblo pequeñito.

Empecé a ver las primeras construcciones tan típicas, con casas de entramado de madera y desde luego unas calles muy cuidadas, limpias y con mil detalles que te hacen ver que estás en un lugar turístico aunque sólo sea de turismo nacional ya que internacionalmente esta zona es poco conocida.

Por cierto, localizar el restaurante que tengo a la derecha (foto de arriba) porque te atienden estupendamente, se come genial y sirven un vino delicioso (foto de abajo) ah! y uno de los pocos sitios que tienen wi fi  😉 .

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Y con tanto paseo llegamos aún más hambrientas al desayuno  😛  que lo hicimos en esta cafetería que está junto a la oficina de turismo y que para nuestra sorpresa nos puso pepino y lechuga en las tostadas  🙁 , en fín, estas son las cosas del idioma  😉 .

 

Tras el desayuno pusimos rumbo hacia el Castillo y dejaríamos Zell para la mañana siguiente que nos sorprendería con estampas como esta …

Veis arriba que se divisa un letrero con un emblema de un Gatito Negro ??? 😯 … Pues el susodicho gato lo vereis por todos los sitios ya que representa el emblema de los vinos Zeller, incluso en la oficina de turismo me regalaron uno que ahora uso de llavero 😉 …

Será que como no pude traerme la botella de vino al menos me traje el gato 😛 

Zell es un estado de ánimo, es un estar agusto por el simple hecho de sentarte en su cuidado césped a leer, a charlar con amigos o simplemente a disfrutar de esas vistas que mezclan un rio precioso con casitas y unas laderas repletas de cultivo de vid.

Todo está tranquilo, sereno y tienes la sensación que el tiempo se ha parado, que no hay prisas y que la vida es mucho más simple de lo que a veces las personas nos pensamos.

Ir parando cuando quiero, tumbarme en el césped, sentarme en una de las muchas bancas chulas  😆 que me encuentro a lo largo del paseo  0 comprarme algo para comer a orillas del rio Mosela es todo un gustazo que me llevo conmigo  :mrgreen: .

 

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Quien venga aquí que no espere grandes monumentos, ni grandes construcciones pero que si venga con la mente abierta para dejarse sorprender por otra forma de vida, aquella que nos conduce al “slow life”  y que nos permite fluir en natural armonía  con todo el entorno.

NO olvideis subir al marienbrugge desde donde se tienen unas vistas espectaculares , yo no pude hacerlo por falta de tiempo y visitar alguna bodega …

 

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