RUPIT. EL AUTÉNTICO SABOR CATALÁN

A menos de dos horas en coche desde Barcelona se encuentra este precioso pueblo que parece detenido en el tiempo. Sus casas de piedra, sus empinadas calles y todo el entorno natural de la Comarca de Osona que lo rodea hace que todos los que lo hemos visitado tengamos una grata sensación de paz y sosiego que sólo pueblos como este pueden ofrecer al visitante.

Tenía muchas ganas de visitar Rupit i Pruit, un pueblecito aislado, de apenas 400 habitantes, con casas construídas en piedra en un entorno natural maravilloso, donde fluye un rio a sus piés y donde las montañas lo envuelven como si fuera un regalo que me está esperando cuando por fin llego, tras conducir por una carretera bien asfaltada pero con muchas curvas.

Considerado uno de los pueblos medievales más bonitos de España, está incluído como uno de los conjuntos históricos de Cataluña y definitivamente se trata de un lugar pintoresco y peculiar que te traslada algunos siglos en el tiempo.

De tránsito exclusivamente peatonal, Rupit i Pruit ( son dos pueblos diferentes, unidos a partir de 1980), están en la zona limítrofe de Barcelona con Gerona y a 845 mts. de altitud en la comarca de Collsacabra.

Al visitarlo en Enero (época de poca afluencia turística), tuvimos suerte con el aparcamiento, situado en la entrada del pueblo y encontramos sitio con facilidad ya que la capacidad es limitada.

Cuesta dos euros con tiempo ilimitado y desde aquí el acceso al pueblo está a dos pasos.🚶‍♀️

Vamos … Te lo enseño  ➡

 

Lo primero que encuentro es la oficina de turismo (justo enfrende del aparcamiento), pero al llegar casi al medio día me la encuentro cerrada así que por una vez haré la visita a mi aire, sin el mapita correspondiente 😛 .

Justo al lado me encuentro con esta casita que parece sacada de un cuento pero que en realidad es una cafetería panadería y que vende de todo un poco, muy recomendable entrar y hacer acopio de algunas cositas típicas de la zona, nosotros compramos un pan de pagès riquísimo, un bull y carquiñolis.

Desde esta misma calle parte el camino que nos conduce al famoso puente colgante que da entrada al pueblo…

Una forma muy chula de acceso y por supuesto un lugar que ofrece una perspectiva perfecta de la panorámica general del pueblo, que semeja una fortaleza con el rio a los piés….

Parece que está estable pero en cuanto lo pisas se bambolea que dá gusto ….  😛  😛 .

Un letrero avisa de que no debe cruzarse por mas de diez personas simultáneamente

 

 

Una vez que entras al pueblo, todo son estampas de postal…

¡ Cada rincón es precioso !.

Calles con casitas cuidadas al detalle, escalinatas construídas en roca que te van llevando a cada uno de los rincones que son una verdadera sorpresa descubrir.

Cuesta creer que algunas casas llevan puestas en pié más cuatro siglos … 😆

 

 

Por cierto, al ser Navidad tuve la suerte de encontrarme con el Trineo volador de Papá Noel  😛  y los regalos tambiénnnnnn  😛  😛 , aunque para mi no había ninguno 😳 .

¡ Eso me pasa por ser mala  :mrgreen: !

Llegamos a su Plaza Mayor, donde se concentra en un mismo lugar todo el encanto de la localidad, donde lucen, si cabe aún más esas construcciones que tanto me gustan, en piedra.

Allí se encuentra el Ayuntamiendo, tiendas de artesanía, bares, una farmacia….

Todo luce en armonía, respetando la arquitectura típica de Rupit, cuidando con mimo cada detalle que no por ser sencillo deja de ser bonito .

El origen de la villa de Rupit se sitúa alrededor del año 1000, cuando se construyó el castillo de Rupit, que sustituyó al castillo de Fàbregues como punto de control estratégico de la zona.

Entorno al castillo se fue formando el actual núcleo medieval.

 

Las balconadas me recordaron a las que vi en mi escapada por Cantabría


 

Hicimos la parada técnica para degustar algo de comida típica catalana y la verdad que la elección fue acertadísima.

Ca L, Estragués (1805)

 Carrer de l’Església, 4-6, 08569 Rupit i Pruit, Barcelona
Teléfono938 52 20 06

Ramón nos puso de comer magnificamente bien y con una sonrisa y mucha amabilidad nos acomodó en una mesa con unas vistas increíbles.

      ¡Gracias por todo Ramón! …. Estuvimos super agusto y espero que nos volvamos a encontrar en otra ocasión.

 

Pedimos unos entrantes a base de Jamón serrano con el famoso Pà amb tomaquet ( pan con tomate) y un al i oli riquísimo con ese pan pagés que huele tan rico como sabe.

A los entrantes le acompañaron, en mi caso, un buen plato de Melón con Jamón, Pollo a la Brasa y la mejor Crema Catalana que he probado en mi vida.

Y todo ello regado con un vino que bebido en porrón aún está más rico  y un cafelito para despedirnos de un almuerzo estupendo donde conversamos de muchas cositas, de lo mucho que nos estaba gustando Rupit y riéndonos recordando el viaje de llegada, donde el pasarnos una salida por la carretera nos jugó la mala pasada de retrasarnos la visita casi dos horas ( je je) , en fin, cosas de los viajes  🙄 .

La vista desde la terraza del Restaurante es espectacular ….

Y con la barriga llenita nos pusimos de nuevo en marcha.

Mi tio Antonio nos abandonó para hacerse una siesta en el coche así que mi tia Isabel y yo nos recorrimos bien Rupit.

Nos hicimos mil y una fotos y nos paramos en cada recobeco y cada esquina, disfrutando de un paisaje precioso por un lugar que desde luego es atemporal.

La noche se nos iba echando encima y así pudimos apreciar que dependiendo de la luz, el lugar iba cambiando sus registros y la estampa que nos ofrecía es bien distinta.

Me gustó mucho ver cómo se iba iluminando y con ello la gente iba desapareciendo dejando una imagen noctámbula y bucólica difícil de olvidar …

Antiguamente el pueblo contaba con numerosos molinos situados en ambas orillas del río pero varias riadas en 1940 acabaron con la mayoría.

Uno de los pocos que se salvó fue el molino de Marander, un molino harinero del siglo XVI.

La actividad tradicional del pueblo es la ganadería, aunque la belleza del pueblo y el encanto del Collsacabra lo han convertido en un destino de turismo de naturaleza muy apreciado.

Hasta aquí llega nuestra visita a Rupit. . . 

Un pueblo con el auténtico sabor catalán y considerado de los más bonitos de España por méritos propios.

Yo por mi parte me agarro al puente, el símbolo de este lugar y el que me sirve de despedida esperando volver algún día ….


 

Agarrarme al puente para no caerme jamás. Al puente que me llevó a visitar Rupit, un precioso pueblo medieval que recorrí en la compañía de mis queridísimos tios Isabel y Antonio.

Agarrarme siempre a la idea de pasar un día bien guapo en un lugar fantástico que parece detenido en el tiempo y adentrarme en el medievo, llevando conmigo la ilusión de una cria que va a conocer algo bonito, algo distinto, alejado del mundo, sin duda alguna un lugar peculiar.

Agarrarme a la vida hoy y siempre y no perder jamás la sabiduría de que la felicidad está a la vuelta de la esquina o al final de un puente. Saber que tenemos mucho más de lo que somos conscientes a nuestro alrededor y de que la vida es muy bonita cuando te la montas a tu manera y la vives a tu bola sin pararte a pensar lo que opinen los demás.

Atrás quedó un día chulísimo, donde ví unas casitas de cuento, paseé por unas calles de película, comí como una reina productos locales servidos con mucha simpatía y en un restaurante con unas vistas inolvidables.
Atrás quedó un día compartido con dos personas muy especiales para mi y en un entorno bonito bonito bonito.

MLuisa

 

Una Recomendación :

Visitar el Salto de Sallent (Salt de Sallent). Se trata de una cascada de unos 100 metros de altura que da paso a un enorme valle en el que se encuentran diseminadas algunas casitas y masías de labranza.

Llegar al Salt de Sallent es fácil. Se trata de una ruta de dificultad baja en la que se transita por pequeños senderos junto a la riera hasta que nos encontramos con el impresionante salto de agua. De Rupit al Salt de Sallent no se tarda mas de 45 minutos yendo tranquilamente.

 

Como llegar a Rupit:
Hay que tomar la carretera c-25 en dirección Vic y después la c-153..

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