EL GEN VIAJERO… El gen Wanderlust

¿Sabías que existe un gen que determina a ciertas personas la prediposición hacia el viaje?. ¿Sorprendido?. Pués se llama “Gen Wanderlust”,  implantado en tu ADN antes de nacer, siendo en concreto una derivación genética del gen DRD4, que está asociado a los niveles de dopamina que llegan al cerebro. ¿Te resulta familiar?  😉 

 

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Existen personas que son felices en su casa, en la ciudad donde nacieron y donde establecen su residencia sin más inquietud de conocer más mundo que ese, o quizás las esperadas vacaciones anuales donde se plantean un hotel “todo incluido” donde ir a descansar y disfrutar de la familia, sin más espectativas.

Personas que no tienen la necesidad de hacer una maleta y volar a alguna parte del mundo que las aleje de la rutina, de todo cuanto ven a diario y todo lo que les es familiar. No tienen la necesidad de doblar la esquina y no saber qué se van a encontrar o de ir por una ciudad donde sabes que nadie con quien te cruces será conocido, salvo por alguna casualidad.

Luego estamos el resto, los que sí sentimos esas ganas casi perennes en nosotros que es como un algo que va dentro nuestro y nos fluye como la sed al agua . Gente que no sabemos parar quieta mucho tiempo y tenemos ese sentido nómada tan desarrollado que a veces incluso a nosotros mismos nos cuestra trabajo explicar.

Pués todo eso que sentimos unos pocos, según los especialistas un 20% de la población mundial, esa necesidad de viajar se localiza en los genes, siendo en concreto una derivación genética del gen DRD4, que está asociado a los niveles de dopamina que llegan al cerebro.

Este gen, denominado DRD4-7R, ha sido bautizado como el “gen de placer por viajar”, porque sus niveles de dopamine aumentan en relación con los niveles de curiosidad que siente el individuo. A lo que se añade que los pacientes a los que se les ha descubierto que contaban con esta variación del gen DRD4 contaban con un largo historial de viajes a sus espaldas.

Concretamente, un estudio  llevado a cabo por David Dobbs de National Geographic, apoyó esta premisa y entregó razones para no sólo creer que se debe a ser curiosos e inquietos, sino específicamente vincularlo a una pasión por los viajes.

Dobbs cree que la forma mutante de este gen, hace que las personas tengan una mayor afinidad para tomar riesgos: explorar lugares, ideas, comidas, relacione o áreas sexuales. “Por lo general, quienes son portadores aceptan el movimiento, los cambio y la aventura”, afirmó.

Así mismo, el genetista evolutivo Jim Noonan, dijo que la capacidad humana de explorar está relacionada con la función de las extremidades y el cerebro. Las variaciones dentro de ambos harían posible que los humanos se comporten de manera diferente.

Siguiendo esta lógica, aquellos quienes poseen el gen 7r, tendrían un desarrollo genético ligeramente distinto en comparación a aquellos que llevan el DRD4 común y corriente. Estas diferencias podrían ser, en teoría, el resultado de una composición de extremidades y cerebros un poco diferentes, o más adecuados para fomentar la curiosidad. Por lo tanto, este podría ser el motivo de que ciertos individuos sientan un deseo más fuerte por viajar.

Otra investigación realizada por Garret LoPorto de Huffington Post dice que si bien este gen conlleva muchos rasgos positivos de exploración, también puede ser vinculado con un “comportamiento neandertálico”.

Según LoPorto, a pesar de que estos individuos sean increíblemente creativos, pioneros, hábiles y más predispuestos a sentir una pasión por los viajes, es posible que sean “totalmente incontrolables”.

Por lo tanto, aunque sientas un impulso urgente de renunciar a tu trabajo y viajar durante los próximos meses, es mejor que te detengas y te asegures de estar pensando racionalmente. Como siempre saber equiparar MENTE-CORAZÓN resulta fundamental para una vida sana y equilibrada.

Agradecer la información a Elite Daily y a los chicos de “Nuestros viajes de mochila”, a quienes sigo y agradezco siempre sus informaciones tan detalladas y sus vídeos tan guapos  😛 

Fotografía tomada en Septiembre 2016 en Aeropuerto de Málaga

Me llaman loco y me alegro…

Me llaman loco porque vivo de forma desordenada,
a destiempo, a impulsos, a mi manera…

Hay momentos que el entusiasmo
me transporta a lo eterno
y no cambio el calendario;
y hago días con cien horas
y hago horas de cien días…

A veces abrazo tan sinceramente, tan fuerte,
que marco mis tatuajes en la piel de un amigo.
Otras en cambio, necesito esconderme
y que en una decisión decida por mí,
si hay fallo, sea un fallo sin culpa…
Luego me regaño y maldigo mi cobardía
y prometo cambiar…

Y no cambio, no sé si quiero, si puedo…
Voy oscilando por senderos de hipocresía
en el mundo de los cuerdos…
En ese mundo en el que se sobrevive con mentiras,
se vive con culpas.

Se disfraza lo real de lo correcto
y se mira a otro lado más cómodo…
Ése, en el que seleccionas lo que quieres ver y oír,
en el menú.
Y te vas sentando en la mesa de cada comensal
y compartes vidas vacías con personas vacías.

Y cuando ya te has saciado de nada,
es cuando sin recato ni disimulo te ausentas,
Y vuelas por lugares bellos, necesarios…

Y te proyectas solo,
y te sientes poderoso.

Y desde la lejanía voluntaria,
sonríes con la seguridad del que sabe
que sólo el loco está cuerdo…

Me llaman loco y me alegro…

 

 

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